UNA CONCEPCIÓN DEL PERÚ

admin 14 de Octubre de 2021
Descripción

El proceso de transformación

El Perú es una nación con una identidad peculiar, porque su mestizaje resalta la variopinta realidad de su historia, raíces, razas, problemas, riquezas y el hecho de la Conquista Española; con sus aciertos y faltas. En el censo de 1940, el 38.55% era de raza blanca y, sobre todo mestiza, y el 57.60% de raza india. En estos dos grupos recaía la composición  poblacional. Víctor Andrés Belaúnde en su libro Peruanidad, soslaya que la fusión racial se produjo principalmente en la sierra. El Perú se transformó con el hecho de la conquista y el mestizaje, naciendo así una nueva identidad. Negar ello, es restarle visión al Perú, es amputarlo, es quitarle una aurícula de su corazón.

La visión de Mariátegui es la de un Perú no indigenista, sino más bien con indigenismo. En el libro la Utopía Arcaica de Mario Vargas Llosa se cita al historiador Alberto Tauro, quien en 1940, precisó la diferencia conceptual entre la visión indigenista y el indigenismo; siendo éste último una toma de conciencia del indio, sin mezclarlas con las otras razas de la época. Comparto el fundamento de Tauro, ya que se cae en el error de cortarle una pierna al Perú y tomarlo solamente como un país de indios, cuando existió un proceso de fusión racial. Proceso que estuvo enmarcado en un contexto de conquista, donde los hombres y mujeres se conocieron, enamoraron y formaron familias. Esta afirmación anterior, no niega algunos de los abusos perpetrados en la conquista, pero la historia debe situar cada hecho en su espacio y tiempo determinados. Es tan cierto el mestizaje, como los abusos cometidos por algunos conquistadores españoles distanciados, de la misión real de conquistar estas tierras: Evangelizarlas y proporcionarles cultura.

 

De la transformación a la concepción

¿Qué es el Perú hoy? ¿Ha sufrido su identidad cambios por la postmodernidad? ¿Somos mestizos aún? Las interrogantes son diversas y me aproximaré con intención objetiva. Somos nación, porque compartimos elementos comunes; como la historia, los símbolos patrios, el terruño, nuestros héroes, costumbres (dentro de ellas, la gastronomía, hoy con más presencia), el folklore, la constitución, las leyes… Esa reunión de elementos vitales constituye la nación. La palabra compartir ha sido citada dentro del contexto, en el cual, todo peruano, de referirse a sí mismo como ciudadano citaría los mismos elementos que otro peruano. Por ejemplo: Miguel Grau, el Caballero de los Mares, es un referente para cada peruano en nuestra historia y un ejemplo de valentía. Esa identificación se daña cuando aislamos a la región del país. Se han acrecentado ciertos regionalismos. Si bien es bueno amar el terruño propio que a uno lo vio nacer, la nación debe ser el referente primero.

La postmodernidad; marcada por el uso en demasía de la tecnología y de los criterios racionales, como de la libertad individual, han terminado impactando en la forma de vida y en el pensamiento de los peruanos. La tecnología en su efecto capturador, genera dependencia, donde la actividad humana se enfoca en las novedades tecnológicas, de una manera tal que la persona se desentiende de sí misma y de su medio. Si hiciéramos la pregunta ¿Qué es ser peruano?, creo que tendríamos respuestas inesperadas, que demostrarían una lejanía del Perú de hoy con su historia. La racionalidad postmoderna, como cosecha de la Ilustración, pretende pragmatizar el pensamiento. Su lógica, en un ejemplo sería: ”Soy peruano porque es un país con oportunidades de crecimiento económico”. Aunque lo anterior es en la actualidad una afirmación cierta, el pensamiento culmina centrándose en un hecho y no en la esencia, en lo que somos, en lo que nos hemos constituido como país después de una historia. ¿Y si no tuviéramos crecimiento económico, dejaríamos de ser peruanos? La libertad individual, hace simple el raciocinio sobre el discernimiento de la nación. Deja a cada quien que lo decida. Pero ¿Con quién confronto mi idea de nación, de peruanidad, de sociedad? ¿Solamente conmigo mismo? La cultura del diálogo y la visión histórica que profundice el origen, hace que cada quien se acerque a una concepción más acertada del Perú y del llamarse peruano.

Seguimos siendo un crisol de razas, somos un país mestizo y aquello marca aún nuestra propia época. Sin necesidad de argumentación estadística, es suficiente con que nos veamos unos a otros, en los diversos lugares del Perú. Y cada uno de esos lugares reafirma nuestra identidad alegremente mestiza.

Como cita poéticamente Eusebio Quiroz Paz Soldán en un artículo sobre identidad arequipeña: “Ciudad de contrastes verdaderos, cuyas calles urbanas terminan en "rondas", donde rumorosa el agua de la acequia refleja también la paciente cabellera del sauce centinela en medio del silencio de la tarde cuando se tornasolan los trigales y se adormecen los caminos.”

Somos una nación mestiza, cuya diversidad la enriquece y le exige unidad. Fuimos conquistados y emancipados, y en esa historia, aún debemos reconciliarnos con el pasado. Debemos emplear juiciosamente lo valioso de lo postmoderno para enriquecer la esencia y el desarrollo de nuestro pueblo. Somos un Perú que anhela, con esperanza, una vida cada vez mejor.

 

Guillermo Fernández Del Carpio
Economista y Escritor

 

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