MUSEOS, UMBRALES DEL DESARROLLO

Tatiana Cueva Llave 22 Enero 2018
Descripción

Museo – Centro Cultural San Juan Pablo II de Ayaviri en la provincia de Melgar en Puno

Acabo de leer “Nudge” cuya equivalencia al Español sería “Un pequeño empujón”, un libro que plantea la idea de que se puede ayudar a la gente a tomar decisiones, con un ligero “empujoncito”, “refrescándoles la memoria” o “dándoles un codazo suave”.  Richard Thaler y Cass Sunstein, dos profesores de la Universidad de Chicago, publicaron este libro en el 2008 y tal vez la innovación más relevante, es demostrar con ejemplos (hechos concretos) que se pueden generar espacios o ambientes que motiven el cambio de conducta de los ciudadanos, “empujándolos sutilmente”, hacia un comportamiento deseado, generando conductas positivas, iniciativas productivas que a la larga generarán el desarrollo individual o colectivo en alguna determinada comunidad. Si ponemos en la balanza una ley de fomento y un “empujón sutil”, por ejemplo una carretera, un puerto, una biblioteca, o un museo, claramente lo segundo tendrá mayor impacto que alguna ley o norma de fomento.

Sin embargo, debemos de entender que este “empujón o impulso sutil” al cual hago mención, no  significa el establecimiento de un ente estático o etéreo, como sucede con muchas edificaciones fantasmales del estado, sino, al contrario, entidades o instituciones en completo dinamismo, con un papel preponderante dentro de la comunidad y que invariablemente termine con la toma de mejores decisiones para el bienestar de la colectividad. Es evidente que los seres humanos cometemos errores y tomar decisiones tiene un gran margen de error, y las fronteras del error se acrecientan cuando las decisiones son colectivas, y aún más cuando estas colectividades se encuentran en zonas de escasa educación o faltos de recursos. Dados estos errores sistemáticos, Thaler y Sunstain proponen el “paternalismo libertario”; para explicar este término, en su fundamento, los autores consideran que las organizaciones públicas o privadas pueden diseñar el ambiente o sistema en que tomamos decisiones para “darnos un empujoncito” (“nudging”). Utilizan el término “Paternalista” porque se hace lo posible para que tomemos la decisión que se cree correcta, siendo “libertario” porque no se pierde la posibilidad de decidir.

Con todo lo mencionado, en el ámbito del turismo, muchas entidades a nivel estatal, privada o paraestatal podrían jugar un papel aún mayor del que se estima, podrían ser ese “impulso” para el desarrollo de las comunidades y a la larga del país. Entre todas estas entidades está de manifiesto que los museos tienen uno de los mayores potenciales; existen ciudades en el mundo cuyo mayor patrimonio, cuyo mayor orgullo son sus museos, y son además sus mayores atractivos turísticos.

Ante lo expuesto creo firmemente que los museos podrían ser “umbrales del desarrollo”, no sólo a nivel cultural y educativo, sino además económico, social y hasta político. Esto, no sólo con base en  todo lo ya alegado, sino, principalmente en toda mi experiencia adquirida durante años a través de mi gran pasión, pasión que para suerte mía, es también mi profesión: Licenciada en Turismo. Expongo un caso que conocí de cerca, que seguro dará mayores luces sobre esta propuesta, es decir, que es un hecho verídico.

Yo, no sólo nací en la meseta altiplánica, sino además, que la conozco de a pie; de sus extensas pampas doradas al atardecer, de su gente solemne, de sus caminos de herradura, tan antiguas como sus iglesias. Hago esta comparación porque en muchos lugares del altiplano tanto sus caminos de herradura y sus iglesias parecerían tener el mismo destino trágico, se van perdiendo en el tiempo. Cuando el destino me dio la oportunidad de volver al altiplano, esta vez en Ayaviri, sentí una especie de nostalgia, a sabiendas que conocería sus iglesias, un rumor medio trágico me perseguía, pero la vida está hecha de sorpresas, siempre nos termina sorprendiendo y nadie se salva de ello; fue así que conocí, me parece, lo más cercano a ese “impulso” que había mencionado líneas arriba.

Descubrí un atractivo turístico que se asemejaba en su justa medida a lo que  Thaler y Sunstein,  allá en su lejana ciudad de hierro, habían imaginado como “empujoncito ligero”. Al principio, como profesional del turismo, mi mirada fue claramente desde la Gestión de los Destinos Turísticos; sin embargo, al interactuar con este atractivo, viví lo que Michaela Novotna, responsable actual de la dirección del Museo - Centro cultural San Juan Pablo II, llama un “Museo vivo”, donde las muestras no tienen que estar estáticas, sino más bien vivas, generando ese dinamismo que hace posible que uno quiera internarse más;  no obstante que al mismo tiempo lo hace cuestionarse sobre el pasado histórico.

El Museo - Centro cultural San Juan Pablo II, está ubicado en el distrito de Ayaviri, provincia de Melgar, departamento de Puno; en medio de la carretera que une Puno con Cusco. Es una iniciativa de la parroquia de Ayaviri, cuyo preludio acertado estuvo a cargo del reverendo padre Miguel Coquelet Castagnino. El Museo-Centro Cultural fue creado con la intención de salvar los bienes de la Catedral de Ayaviri, encontrados en estado de deterioro. Estos bienes representan IV siglos de creatividad y fe Ayavireña pero además la herencia cultural de esta región. Poco a poco, con la pasión y dedicación del equipo y soporte del Obispo Prelado de Ayaviri Monseñor Kay Martin Schmalhausen Panizo, el museo ha crecido y ha logrado consolidar su misión: Enfocar y reintegrar el sentido de ser y herencia artística en la alma Ayavireña.

El nudge –Pequeño empujon- que nos da el Museo-Centro cultural, se nos presenta como una alternativa diferente en la actividad turística, bajo el concepto de “Museo vivo”. La tarea de restaurar las esculturas y pinturas de los templos de la región, fue la matriz de nacimiento del Museo - Centro Cultural, y no sólo la realizan los profesionales que laboran en este lugar, sino también  los visitantes, niños y jóvenes locales sobre todo, son invitados a ser parte de este trabajo, de tal manera que los visitantes pueden interactuar con la escultura o la pintura y aprender de los estilos artísticos y la historia que guarda cada una de esas imágenes. El museo como tal, presenta 6 salas: la sala donde se realiza la restauración, la sala de exposición, la sala de la representación del nacimiento de Jesús, la sala de ornamentos litúrgicos y plateria, la sala de arqueología y la sala que ha sido designada como un espacio para niños y jóvenes. Esta última sala corresponde  a la apuesta del Museo - Centro Cultural por una generación que es probable que no alcance a conocer parte importante de su gran Patrimonio Cultural, debido a que precisamente este patrimonio se viene perdiendo por los saqueos, los robos y la mala gestión de algunas autoridades. Los niños y jóvenes visitan el Museo - Centro Cultural para pintar, dibujar y sobre todo aprender, los dibujos y mensajes pegados en la pared es una muestra real de su proceso de aprendizaje en el museo. Así mismo, el museo organiza una actividad cultural una vez por semana para todos los que quieran participar, los niños han empezado a organizarse para asistir a estas actividades con sus amigos y compañeros del colegio, convirtiendose en agentes culturales activos.   Por otra parte, el museo plantea a la población la posibilidad de convertirse en un centro de reuniones de cualquier organización o institución que lo solicite, sin tener que pagar por el espacio y los equipos de sonido, esto ha permitido que las personas que visitan el museo para realizar sus reuniones conozcan el espacio y entiendan la importancia de la conservación y la restauración.

El nudge fortalece la idea de la libertad que tienen las personas para tomar la desición adecuada, pero decidamos también por cosas urgentes, que tal vez  aún nos cuesta entender  su importancia. Iniciativas como el Museo - Centro Cultural presentado, ayudan  al fortalecimiento de la educación de patrimonio y la importancia de entender el pasado como elemento fundamental para la construcción de un escenario futuro que busque el desarrollo real de los pueblos. Desde mi visión de docente y formadora de jóvenes, es fundamental que los jóvenes en su labor profesional como licenciados en turismo y guías de turismo conozcan estas nuevas propuestas, no sólo para presentárselas a los que vienen a visitar nuestro país, sino también a la población local, quienes constituyen el activo principal de la actividad turística. Mientras más consciente sea la población de la importancia de conservar y valorar nuestro patrimonio, la actividad turística será más fortalecida.  La cultura se puede mostrar a la luz desde este rinconcito del mundo que con muchos sueños está logrando demostrar que los museos pueden ser más que lugares de exposición y muestra. En Ayaviri la cultura ahora tiene el rostro de un niño que pinta con los colores de sus tradiciones y costumbres.

Los invito a sentir este ligero nudge, que pretende ser este artículo, pero también los motivo a ser un agente generador de nudges desde su labor y su profesión.

 

Magister Tatiana Cueva.

 

Sobre el Museo – Centro Cultural San Juan Pablo II

  • Dirección: Avenida 25 de Diciembre N.270. Ayaviri - Puno, Perú. Ubicado en la carretera Puno-Cusco.
  • Facebook: @centroculturalsanjuanpablo
  • Sitio Web: www.centroculturalsanjuanpablo.com

 

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